Kioto no es una ciudad que enamore a primera vista. Esto es mejor saberlo antes de poner el pie en ella para no llevarse chascos. Eso no significa que no merezca tiempo ni dedicación. Muy al contrario, dos días no son suficientes para descubrir y disfrutar de sus joyas. No en vano, es la ciudad del país que acumula mayor patrimonio artístico. Pero sus encantos, o la mayor parte de ellos, se esconden tras muros y fachadas. El templo de Koyamizudera es uno de sus edificios más emblemáticos y está especialmente bonito en la primavera y el otoño, cuando los cerezos y los arces hacen respectivamente que luzcan más bello. Desde este templo hasta el parque de Maruyama se localizan algunas de las calles más fotogénicas -y más transitadas- de Kioto, ya que aquí se puede uno imaginar perfectamente cómo era la ciudad antes de la II Guerra Mundial.
| [+/-] | Kioto. Del templo de Koyamizudera a la calle Nene. |
Kioto no es una ciudad que enamore a primera vista. Esto es mejor saberlo antes de poner el pie en ella para no llevarse chascos. Eso no significa que no merezca tiempo ni dedicación. Muy al contrario, dos días no son suficientes para descubrir y disfrutar de sus joyas. No en vano, es la ciudad del país que acumula mayor patrimonio artístico. Pero sus encantos, o la mayor parte de ellos, se esconden tras muros y fachadas. El templo de Koyamizudera es uno de sus edificios más emblemáticos y está especialmente bonito en la primavera y el otoño, cuando los cerezos y los arces hacen respectivamente que luzcan más bello. Desde este templo hasta el parque de Maruyama se localizan algunas de las calles más fotogénicas -y más transitadas- de Kioto, ya que aquí se puede uno imaginar perfectamente cómo era la ciudad antes de la II Guerra Mundial.
| [+/-] | Siria. Tras los muros del barrio de Al-Jdeida, en Aleppo. |
El barrio de Al-Jdeida, que signigfica "la nueva", acoge la comunidad armenia de Aleppo. Con numerosos restaurantes y un ambiente muy animado al caer la tarde, aquí se localizan cinco iglesias de importancia, entre las que se encuentra por ejemplo la Catedral Armenia de los 40 Mártires. Pero los templos no son lo único de interés. Al pasear por sus callejuelas, uno ha de mantener los ojos atentos. Aunque de primeras no es difícil, ya que el viajero sufre un cierto revés cuando vuelve a ver piernas femeninas y cabellos sueltos con el mismo desparpajo que en Occidente. Pero la atención la ha de poner en las puertas, para intentar averiguar cuál de ellas puede traspasar... ¿El por qué? Tras ellas, muchas veces se encuentran verdaderas joyas de la arquitectura siria, patios que muestran iwanes exquisitos, fuentes, techos labrados... Como siempre, tras los muros sobrios e incluso mal cuidados se esconde la sorpresa.
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